5 pueblos mallorquines para visitar en bici

Mallorca tiene pueblos preciosos que merece la pena conocer, en este artículo hemos escogido algunos que nos parecen estupendos para una visita en bicicleta. La carretera, el paisaje y el propio recorrido forman parte de la experiencia: una subida entre montañas, un camino entre campos o una llegada al casco histórico pueden convertirse en los mejores momentos de tu viaje.

Como todos los lugares requieren el mismo tipo de bicicleta, te iremos recomendando la mejor opción. Una ruta por la Serra de Tramuntana puede pedir una bicicleta de carretera, mientras que una jornada más pausada, con paradas y visitas, puede disfrutarse mejor sobre una e-bike.

Estos son cinco pueblos mallorquines que permiten conocer diferentes caras de la isla sobre dos ruedas.

1. Pollença: carretera hasta Formentor

Pollença es uno de los grandes puntos de referencia para el ciclismo en Mallorca. Su ubicación, entre la Serra de Tramuntana y la costa norte de la isla, entre el mar y la montaña, permite plantear rutas muy diferentes, aunque hay una que se ha convertido en todo un clásico: Formentor.

La bicicleta de carretera es la opción natural para quienes quieren afrontar el recorrido hasta el faro de Formentor. Desde Pollença, la ruta atraviesa el Port de Pollença y comienza a ganar altura por una de las carreteras más reconocibles de la isla.

El recorrido combina curvas, ascensiones y vistas abiertas sobre el Mediterráneo, con el Cap de Formentor como gran referencia del trayecto.

Pero Pollença ofrece mucho más que esta carretera. Su casco histórico, el Calvari, los caminos hacia el interior o las conexiones con otros puntos de la Tramuntana permiten ampliar la jornada y diseñar rutas adaptadas a diferentes niveles.

Para quienes prefieren un ritmo más tranquilo, una e-bike permite combinar la bicicleta con una visita a Pollença, una comida o alguna experiencia vinculada al territorio.

2. Escorca: Sa Calobra como gran desafío

Hablar de Escorca es hablar de uno de los escenarios más emblemáticos del ciclismo en Mallorca. En este municipio se encuentra Sa Calobra, una de las ascensiones más conocidas de la Serra de Tramuntana.

Aquí la bicicleta de carretera tiene todo el sentido. El ascenso desde el Coll dels Reis hasta Sa Calobra es uno de esos recorridos que forman parte del imaginario ciclista de Mallorca: curvas cerradas, pendientes exigentes y un paisaje de montaña que cambia constantemente.

La carretera serpentea por la montaña hasta alcanzar el nivel del mar, donde espera el pequeño núcleo de Sa Calobra.

Es una ruta para disfrutar sin prisas, pero también para quienes buscan un reto deportivo. La combinación de desnivel, paisaje y características de la carretera hace que sea una de las experiencias que mejor representan el ciclismo de carretera en la isla.

Escorca permite además enlazar este recorrido con otros puertos y carreteras de la Tramuntana, convirtiendo la zona en un escenario perfecto para una jornada completa de ciclismo.

3. Bunyola: camino hacia Orient

En las faldas de la Serra de Tramuntana, Bunyola ofrece una de las conexiones más interesantes entre el interior de Mallorca y la montaña. Desde aquí parte la carretera hacia Orient, un pequeño núcleo situado en uno de los valles más singulares de la isla. A esta tradicional y encantadora aldea de casas de piedra también se puede llegar desde Alaró.

La carretera es la mejor compañera para esta ruta. El recorrido hacia Orient combina curvas, desnivel y un paisaje dominado por bosques, montañas y antiguos bancales. La llegada permite hacer una pausa, recorrer sus calles y disfrutar del entorno antes de continuar la ruta.

Desde Bunyola también se pueden plantear recorridos más exigentes hacia otros puntos de la Tramuntana, por lo que es una zona especialmente interesante para quienes quieren dedicar una jornada completa al ciclismo.

La ruta hacia Orient ofrece, además, una perspectiva diferente de Mallorca: menos vinculada a la costa, más salvaje y cercana al paisaje de montaña del interior.

4. Alcúdia: bicicleta, historia y mar

Alcúdia propone una experiencia diferente. Aquí la bicicleta no tiene por qué estar asociada a grandes puertos o largas distancias. Puede convertirse simplemente en la mejor forma de desplazarse entre algunos de los lugares más interesantes del municipio.

Una bicicleta eléctrica permite recorrer Alcúdia con comodidad y combinar diferentes planes durante el día. El casco histórico, rodeado por sus antiguas murallas, es uno de los grandes atractivos del municipio, pero la experiencia puede continuar hacia el Port d'Alcúdia. O seguir incluso hasta Can Picafort para visitar la finca pública de Son Real, con sus casas antiguas y su necrópolis.

Es una zona especialmente apropiada para quienes quieren que la bicicleta forme parte de una jornada más amplia, con tiempo para parar, visitar, comer o conocer el paisaje. La e-bike facilita además adaptar el recorrido al ritmo de cada persona y evitar que el desnivel o la distancia condicionen la experiencia.

En Alcúdia, la bicicleta puede ser tanto un medio para hacer deporte como una manera cómoda y sostenible de conectar diferentes lugares sin necesidad de depender constantemente del coche.

5. Algaida: de Randa al Santuario de Cura

Alejándonos de la Tramuntana encontramos una Mallorca diferente. Algaida se encuentra en el centro de la isla, rodeada de paisaje agrícola y caminos que conducen hacia algunos de los lugares más interesantes de esta zona.

Entre ellos destaca Randa, desde donde comienza la subida al Santuario de Cura, situado en lo alto del Puig de Randa.

La elección dependerá del tipo de experiencia que se busque. Para quienes disfrutan de la carretera y quieren afrontar la ascensión como parte de una ruta deportiva, la bicicleta de carretera es una excelente opción. Para quienes prefieren una jornada más relajada, la e-bike permite subir hasta Cura con mayor facilidad y dedicar más tiempo a disfrutar del paisaje y de las vistas desde la montaña.

El Puig de Randa ofrece una de esas panorámicas que ayudan a comprender la geografía de Mallorca: desde lo alto, el paisaje se abre hacia buena parte del centro de la isla.

Además, el entorno de Algaida permite combinar el ciclismo con una aproximación a la Mallorca agrícola y a algunos de sus productores locales, una dimensión especialmente interesante para quienes buscan conocer la isla más allá de sus lugares más conocidos.

Cinco pueblos, cinco formas de vivir Mallorca en bicicleta

Pollença, Escorca, Bunyola, Alcúdia y Algaida muestran cinco maneras muy diferentes de recorrer Mallorca sobre dos ruedas.

Desde una jornada deportiva hacia Formentor o Sa Calobra hasta una salida más pausada por Alcúdia o el interior de la isla, elegir la bicicleta adecuada permite adaptar la experiencia al recorrido y, sobre todo, al tipo de viaje que se quiere hacer.

Porque en Mallorca el destino es solo una parte de la ruta. Muchas veces, lo que queda en la memoria está entre un punto y otro: una carretera de montaña, una pequeña localidad, una pausa frente al paisaje o un camino que conduce hacia un lugar que no estaba previsto en el recorrido.

En Wheels Sport creemos que la bicicleta es precisamente una de las mejores formas de vivir esa Mallorca.